11:41 pm - sábado septiembre 22, 2018

Imágenes digitales: una cuestión de encuadre

En los años 80 del siglo pasado surgió el concepto del computador personal, con profundas implicaciones para las empresas desde el punto de vista de la productividad. Pero al más personal de los computadores le faltaban todavía dos o tres décadas de evolución y perfeccionamiento para cambiar completamente las reglas de juego en lo laboral, en el entretenimiento y hasta en la forma de relacionarse.

Nos referimos, ya los sagaces lectores lo han advertido, al celular. Un computador de bolsillo, pero que ya a mediados de los años 90 era tan poderoso como el ordenador que acompañó al primer hombre que pisó la luna.

Las primeras cámaras integradas a los celulares eran realmente primitivas, comparadas con las de los teléfonos inteligentes actuales, pero casi sin proponérselo, los fabricantes de teléfonos también se convirtieron en los mayores vendedores de cámara fotográficas. Eso sí, los celulares como aparatos fotográficos estuvieron siempre estigmatizados por los fotógrafos profesionales y profetizaron que nunca alcanzarían la estatura artística de una buena cámara reflex con lentes intercambiables.

Esta claro que una cámara diminuta no podía competir con una profesional, pero la evolución de la fotografía móvil tuvo desde el principio un as bajo la manga: el celular es el único dispositivo moderno que está siempre con su dueño y eso le da una ventaja única en esta época de florecimiento de las redes sociales.

Twitter cumplió 12 años en el mes de marzo, pero si puede señalarse una fotografía parte-aguas en la historia de Twitter, y en la historia del periodismo, tendríamos que recordar la fotografía que tomó Janis Krum con su iPhone el 15 de enero de 2009, de un avión de pasajeros en el río Hudson en Nueva York y que subió a Twitter: «http://twitpic.com/135xaHay un avión en el Hudson. Estoy en el ferry, vamos a recoger a los pasajeros».

Pero además de permitirnos la foto oportuna, o el video que puede hacerse viral, la cámara del celular ha venido mejorando notablemente. Tanto, que los nuevos modelos de smartphones de tope de gama decepcionan un poco porque se parecen mucho al modelo precedente, pero siempre los fabricantes insisten en agregar innovaciones significativas a las cámaras.

Y ya no se trata tanto de más megapixeles, sino de apertura variable, por ejemplo, o de darle a la cámara capacidad de zoom óptico empleando una cámara dual y software ingenioso. La apertura variable soluciona una falla genética de las delgadas cámaras celulares, que tenían que hacer milagros para lograr fotos aceptables en condiciones de poca luz. Ahora veremos opciones de aperturas diferentes para escenarios con diferente iluminación.

No hay que negar crédito a los fotógrafos talentosos que logran aprovechar al máximo los beneficios de una cámara profesional, pero las cámaras móviles tienen todavía campo para mejorar y la creatividad de los usuarios puede compensar a veces esas ventajas técnicas.

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