Un año de pruebas en Brasil valida
iniciativa de Microsoft sobre PCs de pre-pago

Los usuarios tienen mayor flexibilidad para financiarse y ya conocen bien el modelo de tarjetas pre-pagadas, dice el líder del programa, David Edelstein.

 

 


David Edelstein, líder del programa FlexGo,
anunciadopor Microsoft en WinHec 2006.

Mientras que la penetración mundial de telefonía celular se ubica en un 27%, el mismo índice para los computadores personales apenas supera el 6%. No disponemos de una cifra reciente de la penetración de los computadores personales en Venezuela, pero los niveles de acceso a Internet nos proporcionan una buena medida: apenas un 12% de los venezolanos son usuarios de la red de redes, mientras que los dispositivos celulares llegan a más de la mitad de la población.

Detrás del formidable crecimiento de la telefonía móvil celular está indudablemente el esquema de pre-pago, pero ¿cómo puede trasladarse ese exitoso modelo de negocios a los PCs?. Una respuesta interesante a este reto proviene de Microsoft, quien está proponiendo junto a socios como Intel, AMD y Lenovo el programa FlexGo –o pago del PC a medida que se usa--, cuya factibilidad se está probando en Brasil en estos momentos.

 
El prepago representó un formidable punto de inflexión
para los teléfonos celulares, dijo Edelstein.

Bill Gates, chairman de Microsoft, hizo el anuncio del programa FlexGo este martes en la conferencia WinHec 2006, dirigida a los fabricantes de hardware para Windows, que se realizó en Seattle, en el estado de Washington.

En Brasil, Microsoft está llevando adelante esta iniciativa junto a los fabricantes de procesadores y computadores, operadores como Telefónica, una cadena de tiendas de retail y el apoyo de bancos para el financiamiento. El programa anunciado se extenderá en breve a China, Hungría, India, México, Rusia y Vietnam.


Una de las tarjetas usadas en Brasil

 Hardware inviolable

¿Cómo funciona el programa? La primera pieza son los computadores, diseñados para trabajar a través de tarjetas de prepago. Los PC se adquieren por la mitad de su precio, unos 300 dólares en el caso de la experiencia brasileña. El "saldo" inicial permite usar el computador por un tiempo determinado, de 400 a 500 horas en el caso brasileño, y a partir de allí, se administra el uso con tarjetas de pre-pago.

Después de pagar una cierta cantidad de horas, el PC pasa a ser propiedad del usuario. Existen programas de financiamiento para el pago inicial y en algunos casos, el PC se entrega con un plan de Internet, también manejado a través de las tarjetas de prepago.

Si los computadores personales tienen una arquitectura abierta, cuyas especificaciones son ampliamente conocidas, pareciera sencillo burlar los mecanismos de seguridad del software que controla el tiempo de uso de estos PC. Pero su diseño es virtualmente impenetrable. Las instrucciones iniciales de arranque –el BIOS en la jerga técnica— están codificadas en chips que se aseguran con una resina especial en la tarjeta madre.

 


Socios de Microsoft en el programa FlexGo en Brasil.

También hay un diseño especial en las tarjetas que se insertan en el PC. La memoria de las tarjetas gráficas, por ejemplo, está en la tarjeta madre, lo cual las inutiliza para ser usadas en un PC común y corriente.

En esta etapa inicial, los computadores de este programa "pague por tiempo de uso" vienen con el sistema operativo XP Starter Edition.

Vea también:
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El (Side)show debe continuar

Hace 18 meses, en la búsqueda de alternativas para una mayor difusión de la tecnología, David Edelstein examinaba de cerca el fenómeno del pre-pago en el crecimiento explosivo de la telefonía celular. Más del 90% de los usuarios celulares se apegan a esta modalidad, que ya suma más de un millardo de abonados en todo el mundo, dice Edelstein.

"Comenzamos a trabajar en un proyecto para trasladar este modelo a los computadores personales y para ello convocamos a varios socios: Intel, AMD y Transmeta, del lado de los procesadores, compañías como Lenovo y organizaciones financieras brasileñas".

En la foto de la izquierda, Edelstein grafica los pagos fijos de un crédito convencional, en contrarste con los pagos variables, propios del pre-pago. "Lo interesante, es que tomados en su conjunto, los usuarios aportan a las entidades financieras una cantidad equivalente a las cuotas fijas".

Destaca el ejecutivo que del mismo modo que hay usuarios, en un extremo de la curva de distribución que consumen una tarjeta al mes, existen casos de consumo intensivo, de varias tarjetas por semana.