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En Bytes
8 de febrero de 2007

 

El autoservicio transforma la banca

En busca de canales alternos y de mayor integración de sus procesos, las instituciones financieras examinan de cerca los nuevos cajeros multi-funcionales que, además de dispensar dinero, pueden ahora recibir depósitos en cheque y efectivo, recargar el saldo del celular y servir como un medio conveniente de pago de servicios públicos, entre otras aplicaciones.


El primer cajero automático, instalado en 1939 en el City Bank de Nueva York (hoy Citicorp) resultó en un completo fracaso por la baja aceptación de los clientes. Retirado de circulación después de seis meses, el cajero automatizado hubo de esperar más de 25 años para reaparecer de nuevo, esta vez en Londres, de la mano de Barclays Bank, quien instaló el primer cajero automático totalmente electrónico hace exactamente cuarenta años.

Su funcionamiento se basaba en un número o clave personal (PIN) almacenado en la banda magnética de una tarjeta, que se comparaba con el PIN almacenado en los registros del cliente, antes de dar acceso al retiro de dinero.

Cuatro décadas después, los cajeros automáticos han evolucionado para convertirse en una extensión del banco, en la medida en que sirven para realizar diversas transacciones que van más allá del retiro de dinero.

En el reciente evento Wincor World 2007, organizado por la empresa alemana Wincor-Nixdorf en la ciudad de Paderborn, se confirma la tendencia hacia el cajero automático –o un dispositivo de auto-servicio-- con múltiples roles, en los que se aprecian mayores capacidades de manejo del efectivo depositado por los clientes.

Parte II. Hacia un manejo más flexible de depósitos en efectivo.

Parte III. La importancia del software.

Parte IV. En busca de la agencia ideal.

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