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Reflexiones sobre la música Steve Jobs
Hay
tres vías para manejar la música online, dice Steve Jobs. Dos de ellas son
restrictivas y usan diversas modalidades de la gestión de "derechos
digitales" ó DRM. 20 mil millones de canciones se vendieron en CD en 2006
sin ningún tipo de restricción y sólo se vendieron 2 mil millones de
melodías con DRM. Conclusión: Liberen la música, pide Jobs.
Con el apabullante éxito del reproductor de música de Apple, el iPod y
la tienda iTunes Music Store, algunos han reclamado a Apple que
"abra" su sistema de control de derechos digitales (DRM) que
utiliza Apple contra la piratería, de manera que la música comprada desde
iTunes pueda ser reproducida en dispositivos digitales comprados a otras
compañías, y que la música protegida comprada en otras tiendas de música
pueda ser reproducida en el iPod. Examinemos la situación actual y como
hemos llegado hasta aquí, para mirar tres posibles alternativas para el
futuro.
Para empezar, es útil recordar que todos los iPods son capaces de
reproducir música libre de cualquier DRM y codificada en formatos
"abiertos" como el MP3 y AAC. Los usuarios del iPod pueden
adquirir su música de muchas fuentes, incluidos los CD que ellos poseen. La
música en CD puede ser fácilmente importada en programa gratuito iTunes
que funciona tanto en Macs como en PCs, y es automáticamente codificada en
los formatos abiertos AAC o MP3 sin ningún DRM. Esta música puede ser
reproducida en iPods o en otros reproductores que sean capaces de utilizar
estos formatos abiertos.
La presión viene de la música que Apple vende en la iTunes Store. Como
Apple no es la propietaria o controla ninguna música por si misma, debe
licenciar los derechos para distribuir música de otros, primariamente de
las "cuatro grandes" discográficas: Universal, Sony BMG, Warner y
EMI. Estas cuatro compañías controlan la distribución de cerca del 70% de
la música mundial. Cuando Apple realizó un acercamiento a estas compañías
para licenciar su música para que fuera distribuida legalmente por
internet, ellos fueron extremadamente cautelosos y solicitaron a Apple que
protegieran su música para que no fuera copiada ilegalmente. La solución
fue crear un sistema DRM que encapsulara cada canción comprada en la tienda iTunes en un software secreto y especial de manera que no pudiera ser
reproducida en dispositivos no autorizados.
Apple pudo negociar derechos de reproducción en ese momento, lo que incluye
el permitir a los usuarios la reproducción de su música protegida con DRM
hasta en 5 ordenadores y en un número ilimitado de iPods. La obtención de
esos derechos por parte de las discográficas en ese momento fue un hito sin
precedentes, e incluso hoy no ha podido ser igualado por otros servicios
digitales de música. De cualquiera de las maneras, un compromiso clave en
nuestro acuerdo con las discográficas es que si nuestro sistema DRM resulta
comprometido y la música puede ser reproducida en dispositivos no
autorizados, solo tenemos un pequeño número de semanas para solucionar el
problema o ellos podrán retirar totalmente su catálogo de la iTunes Music
Store.
Para prevenir las copias ilegales, los sistemas DRM deben permitir solo a
los dispositivos autorizados la reproducción de la música protegida. Si
una copia de una canción protegida es publicada en internet, no debería
poder ser reproducida en el ordenador que la ha descargado o en otro
reproductor. Para conseguir esto, un sistema DRM emplea secretos. No hay
otra teoría de protección de contenidos que el mantener secretos. En otras
palabras, aunque uno use la llave criptográfica mas sofisticada para
proteger la música, todavía se debe "esconder" las llaves que la
autorizan en el ordenador del usuario o en su reproductor. Nadie nunca ha
implementado un sistema de DRM que no dependa de este tipo de secretos para
su funcionamiento.
El problema, por supuesto, es que hay mucha gente inteligente en el mundo,
algunos de ellos con cantidad de tiempo en sus manos que adoran descubrir
estos secretos y publicarlos de manera que todo el mundo pueda tener música
gratis (y robada). A menudo tiene éxito en este tema, así que cualquier
compañía intenta proteger sus contenidos con secretos nuevos y más difíciles
de descubrir. Mientras que nosotros hemos tenido unas pocas brechas en
FairPlay, hemos sido capaces de solucionar con éxito este asunto a través
de la actualización del software de la iTUnes Music Store, el mismo
programa iTunes y el software del iPod. Hasta ahora hemos sido capaces de
mantener nuestro compromiso con las discográficas para proteger su música,
y damos a los usuarios la mayor liberalidad posible en la industria para la
música legalmente descargada.
Con esta situación de fondo, exploremos ahora tres diferentes alternativas
de futuro.
La primera alternativa es continuar con la situación actual, en la que cada
fabricante compite libremente con su sistema propietario para vender,
reproducir y proteger su música. Es un mercado muy competitivo, con grandes
compañías globales haciendo grandes inversiones para desarrollar nuevos
reproductores digitales y tiendas de música en línea. Apple, Microsoft
compiten con sistemas propietarios. La música comprada en la tienda de
Microsoft para el Zune sólo funciona en los reproductores Zune, la música
comprada en la tienda Connect de Sony sólo puede reproducirse en los
reproductores de Sony, y la música comprada en la iTunes Music Store sólo
puede ser reproducida en los iPods. Este es el estado actual de las cosas en
la industria, y los compradores están bien servidos con una corriente de
productos innovadores y un amplio abanico de elecciones.
Algunas personas argumentan que una vez el usuario compra una cantidad de música
importante de una de las tiendas de música en línea con sistema
propietario, estarán siempre atados al único uso de los reproductores de
esa compañía. O, si compraron un reproductor específico, están obligados
a comprar la música de la tienda de esa compañía. ¿es esto cierto?.
Echemos un ojo a los datos sobre el iPod y la tienda iTunes, que son los
productos más populares de esta industria y disponemos datos fidedignos
acerca de ellos. Hasta el final de 2006, los compradores adquirieron un
total de 90 millones de iPods y 2.000 millones de canciones de la tienda
iTunes. La media, son 22 canciones compradas por cada iPod vendido.
Hoy en día, el iPod más popular es capaz de llevar 100 canciones, y
nuestras investigaciones indican que el usuario medio del iPod lo mantiene
casi lleno. Eso supone que 22 canciones de 1000, o menos de un 3% de la música
del iPod medio, está comprada en la iTunes Store y protegida con DRM. El
restante 97% de la música no esta protegida y es reproducible en cualquier
reproductor que sea capaz de utilizar formatos abiertos. Es duro de creer
que solo un 3% de la música del iPod medio es suficiente para forzar a los
usuarios que tengan que comprar forzosamente iPods en el futuro. Y dado que
el 97% de la música del iPod medio no ha sido comprada en la tienda iTunes,
los usuarios del iPod claramente no están atados a la tienda para comprar su
música.
La segunda alternativa es que Apple licencie su tecnología de DRM FairPlay
a los actuales y futuros competidores con el fin de conseguir una
interoperabilidad entre reproductores de diferentes compañías y tiendas de
música en línea. Superficialmente, esta opción parece una buena idea
puesto que debería ofrecer a los compradores mayores posibilidades ahora y
en un futuro. Y Apple podría verse beneficiada cargando una pequeña cuota
por el uso de su DRM FairPlay. De cualquiera de las maneras, si echamos un
vistazo al fondo de la cuestión, comienzan a emerger los problemas. El
problema mas serio es que licenciar un DRM implica desvelar algunos de sus
secretos a mucha gente en muchas compañías, y la historia nos cuenta que
inevitablemente esos secretos acaban filtrándose. Internet hace que estas
filtraciones sean mucho mas dañinas en el momento que una de ellas pueda
ser difundida de forma mundial en menos de un minuto a través de Internet.
Estas filtraciones pueden acabar rápidamente en programas descargables de
forma libre en internet que desactivan la protección del DRM de forma que
canciones protegidas puedan ser reproducidas libremente en reproductores no
autorizados.
Otro problema igualmente serio es como reparar de forma rápida el daño
producido por una filtración. Una solución con éxito implicaría
posiblemente una mejora del software de la tienda iTunes, el software del
reproductor en ordenador y el software del reproductor portátil con nuevos
secretos, y a partir de alli distribuir este software actualizado a través
de decenas (o cientos) de miles de Macs, PC con Windows y reproductores ya
en uso. Esto se debe hacer rápidamente y de forma coordinada. Esta tarea
resulta muy difícil incluso si una compañía controla todos los elementos.
Está cerca de lo imposible si múltiples compañías controlan por separado
las diferentes piezas del puzzle, y todas ellas han de actuar en conjunto
para reparar el daño producido por una filtración.
Apple ha aceptado que si licencia FairPlay a terceros, no podrá garantizar
nunca más la protección de las licencias relativas a la música de las
4 grandes discográficas. Quizás esta misma conclusión ha contribuido a la
reciente decisión de Microsoft de cambiar desde la enfatización de un
modelo "abierto" para licenciar su DRM a otros a un modelo
"cerrado" en el que ofrecen una tienda de música propietaria, un
software reproductor propietario y un reproductor portátil propietario.
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Liberen
la música
La tercera alternativa es abolir el DRM. Imaginemos un mundo donde cada una de
las tiendas en línea venda música sin DRM codificada en formatos de licencia
abierta. En un mundo así, cualquier reproductor podrá reproducir música
adquirida en cualquier tienda, y cualquier tienda podrá vender música que
podrá reproducirse en cualquier reproductor. Esta es claramente la mejor
alternativa para los consumidores, y Apple la aceptaría en un segundo. Si las
4 grandes discográficas quisieran licenciar su música a Apple sin el
requerimiento de que esté protegida con DRM, nosotros podríamos cambiar y
vender solo música sin DRM en la tienda iTunes. Cada iPod fabricado podría
reproducir esta música sin protección.
¿Porqué podrían las cuatro grandes discográficas permitir a Apple y otros
la distribución de música sin DRM que la proteja?. La respuesta más simple
es que el DRM no ha funcionado, y puede que nunca funcione para detener la
piratería. Aunque las cuatro grandes discográficas requieren que toda su música
vendida en linea este protegida con DRM, las mismas compañías continúan
vendiendo billones de CD´s al año que contienen música sin proteger. Es así!
no se ha desarrollado ningún DRM para el CD, así que toda esa música
distribuida en CD puede ser fácilmente subida a internet, para (ilegalmente)
poder ser descargada y ser reproducida en cualquier ordenador o reproductor.
En 2006, sobre 2.000 millones de canciones protegidas con DRM fueron vendidas
por tiendas en línea en todo el mundo, mientras que 20.000 millones de
canciones fueron vendidas sin DRM y totalmente desprotegidas en CD por las
mismas compañías. Las discográficas venden la mayoría de su música sin
proteger y muestran que no tienen ninguna intención de cambiar su
comportamiento, dado que la mayoría de sus beneficios dependen de vender CDs
que deben ser reproducidos en reproductores que no dan soporte a sistemas DRM.
Así que si las discográficas están vendiendo el 90% de su música sin DRM,
¿Qué beneficio obtienen de vender el pequeño resto percentual de su música
con protección DRM?. Parece que ninguna. Además, el conocimiento técnico
requerido para crear, operar y actualizar un sistema de DRM está limitado a
los participantes que venden música protegida con DRM. Si estos
requerimientos son retirados, la industria de la música podría recibir un
soplo de nuevas compañías que desean invertir en innovadoras tiendas y
reproductores. Esto solo puede ser visto como positivo para las discográficas.
Muchas de las preocupaciones sobre el DRM se han generado en Europa. Quizás
aquellos infelices con la situación actual deberían dirigir sus energías
para persuadir a las discográficas para que vendan su música sin DRM. Para
los europeos, dos y media de las grandes discográficas están localizadas en
su territorio. La más grande, Universal, es propiedad al completo de Vivendi,
una compañía francesa. EMI es una compañía británica y Sony BMG es
propiedad al 50% de Bertelsmann, una compañía alemana. Convencerlas para que
licencien a Apple y otras compañías su música sin DRM es la única forma de
crear un mercado de música completamente interoperable. Apple apoyará esto
de forma total.
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