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22 de junio de 2007

Escaseará personal para la adecuación 
Costos de la conversión monetaria
pueden superar los $300 millones 

Los costos de consultoría y transformación de los sistemas aumentará a medida que se agotan los recursos humanos necesarios.
 

Froilán Fernández
froilan@gmail.com
 
 

El primero de enero de 2008 a las 9:00 am, José Pérez, todavía aletargado por los festejos de la noche de año nuevo, se dirige al cajero automático ubicado en el centro comercial próximo a su casa en Los Ruices, para aprovisionarse de efectivo. Sabe que cuenta con un saldo ligeramente superior a los cien mil bolívares y se dispone a retirar la máxima cantidad posible para el primer mercado del año.

En el primer intento, una advertencia de “saldo insuficiente” lo alarma,  y el aviso del cajero automático le recuerda especificar el monto a retirar en bolívares fuertes. Con cierta desazón coloca “100” en el campo destinado a la cantidad y pulsa la tecla de aceptación. El cajero, para sorpresa de José, le dispensa dos billetes de 50.000 bolívares y un comprobante en el que se especifica el monto retirado: 100 bolívares fuertes. El monto de la comisión es de 5 Bs. F y el saldo disponible 0,53 Bs. F. En el comprobante aparece una leyenda: “Este cajero dispensa efectivo en bolívares o en bolívares fuertes, de acuerdo a la disponibilidad”. 

Procesos y logística 
Aunque hipotética, la escena anterior encaja entre los escenarios probables de la transición de los bolívares actuales al bolívar fuerte. 

Los mecanismos de distribución normalmente utilizados por el Banco Central, con cinco centros para la entrega de efectivo a los bancos en todo el país, así como la logística de cada banco para recargar sus cajeros automáticos con los nuevos billetes, no serán suficientes para garantizar la disponibilidad total de la nueva moneda en los primeros días del año. 

Rodolfo Gasparri, vicepresidente de tecnología del Banco Mercantil, señala que, al lado de los aspectos relacionados con la adecuación de los sistemas informáticos, se requiere un esfuerzo importante de entrenamiento de los cajeros y demás empleados que atienden al público en las agencias bancarias, así como de los analistas de crédito y de riesgo operacional.  

“Los archivos históricos de transacciones quedan almacenados con los montos expresados en bolívares actuales, pero se requiere alguna modalidad de conversión a bolívares fuertes de esos archivos, ya que esas transacciones son usadas por los sistemas de detección de fraude y por los sistemas de evaluación de riesgo para la concesión de créditos” 

Una vez que se dé la transición, apunta Gasparri, aumentarán considerablemente las transacciones de consulta de cuentas a través de cajeros automáticos, servicios de atención telefónica, páginas web y en las propias oficinas.

"Los clientes van a querer constatar los nuevos montos de sus cuentas y seguramente chequearán sus saldos antes y después de una transacción por cajero automático o vía web. Esta presión adicional sobre los sistemas se registrará en los primeros días después del primero de enero de 2008 y luego bajará gradualmente", señala Gasparri.  

Recursos limitados 
Edward Jaramillo, quien coordina dentro de IBM de Venezuela las propuestas de consultoría y asistencia a los clientes de esa corporación en materia de la conversión monetaria advierte que a poco más de seis meses de la fecha prevista para la entrada en circulación del bolívar fuerte, las organizaciones deben actuar con agilidad, ya que a medida que avanzan los días, los recursos disponibles en el país en el área de asesoría, programadores para la remediación de los sistemas o incluso recursos de infraestructura se hacen cada vez más escasos. 

Un semestre parece muy poco en comparación con el proceso previo a la conversión al euro realizado en enero de 2002, que tomó más de cuatro años, dice Jaramillo, pero hay una situación favorable comparada al último proceso de conversión monetaria en Brasil, que contó sólo con 15 días de plazo. "Para los informáticos brasileños, fueron casi 15 días sin dormir". 

Jaramillo afirma que IBM ha participado en diversos procesos de reconversión en todo el mundo, lo cual le permite disponer de una metodología integral tanto para el análisis de impacto de la conversión monetaria en los sistemas, como en el proceso de remediación y los controles de calidad de los sistemas convertidos. 

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Refuerzo indio

El Grupo OpenCrom es otra de las empresas que ofrece servicios de consultoría y de adecuación de sistemas para el proceso de conversión al bolívar fuerte. Su vicepresidente, Pedro Pablo Ojanguren, explica que el equipo de OpenCrom realizará localmente la asesoría y el diagnóstico de los sistemas en asociación con la empresa Mann India, que cuenta con tres centros globales de desarrollo y que pondrá a la disposición 1.200 ingenieros que trabajarán en forma remota en la adecuación de los sistemas.

Sushil Chaudhary, especialista de software de Mann India explicó que esa empresa asistió al banco turco Isbank en la conversión a la nueva lira turca en enero de 2005. El proceso, señala Chaudhary, se inició en septiembre de 2004 y fue completado con dos semanas de adelanto, respecto al cronograma impuesto por el gobierno.

“Analizamos alrededor de 10 millones de líneas de código en más de 10.000 programas”, dice el ejecutivo de Mann India.

Consultado sobre la forma de estimar el costo de un proyecto, Chaudhary responde que depende del número de aplicaciones convertidas y de las horas-hombre dedicadas al proyecto. “Cuando se tiene la documentación de las aplicaciones, el costo es evidentemente menor que si tenemos que examinar el código de máquina”. En cuanto a las tarifas de las horas-hombre de programación, señala que éstas varían en función de la fecha de negociación.

Contratar servicios externos de programación en estos momentos puede ser un tercio del precio del mercado en el tercer trimestre, además de que será más difícil ubicar esos recursos externos. 

De 11 a 24 denominaciones

Está previsto que en un período de al menos seis meses, de enero a junio de 2008, circularán simultáneamente las dos monedas. Circularán entonces 24 denominaciones distintas, las 11 actuales y las 13 previstas por el Banco Central, que van desde la “puya” fuerte  hasta el billete de 100 bolívares fuertes, dice Pedro Amaral, del área de sistemas del Banco Plaza.

Amaral coincide con el resto de los especialistas en que más allá de la adecuación de los sistemas informáticos, hay un importante reto logístico.

“El manejo de efectivo en las agencias bancarias, por ejemplo, se realizará por fases. Lo más probable es que se asignen taquillas al manejo exclusivo de bolívares fuertes y otras al manejo de bolívares antiguos”. Igualmente, señala Amaral, se habilitarán taquillas sólo para canje.

El ejecutivo apunta que el hecho de que el gobierno haya convenido en que los nuevos billetes conservarán las características de tamaño y tipo de papel que tienen los billetes actuales, resulta en un impacto mínimo en la reprogramación de los cajeros automáticos.

En cuanto a las monedas, acota Amaral, su uso se va a incrementar de tal modo que para agilizar las operaciones en taquilla, los cajeros incorporarán máquinas cuenta monedas, que deben ser calibradas antes del primero de enero de 2008. 
 
Costos imprecisos 

¿Cuánto costará a una empresa acoplarse a la nueva moneda? La complejidad de los sistemas involucrados influye mucho en los costos y también la premura o tardanza de las organizaciones en acometer las modificaciones necesarias.

Pedro Pablo Ojanguren, quien también preside la Cámara Venezolana de empresas proveedoras en el área de procesamiento de datos, Cavedatos, piensa que el estimado de Venamcham, de 300 millones de dólares como costo global de la adecuación, es algo conservador.

Edward Jaramillo sostiene que debido a los trámites de solicitud de dólares ante Cadivi para la importación del hardware que las empresas seguramente requerirán, como parte del proceso de adecuación, es posible que ocurran retardos en el despliegue de la infraestructura adicional necesaria.

Rodolfo Gasparri señala que dentro de los gastos de infraestructura adicional, se destacan los costos en sistemas de almacenamiento. “Para hacer simulacros de extremo a extremo, se requiere de infraestructura adicional”