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La Ley Orgánica de Ciencia,
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Los creadores nacionales abogan
por una empresa productiva y un estado eficiente
Antonino Caralli: "Con la Locti
Para el decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de
Carabobo, los proyectos que financien las empresas deben tener pertinencia
social e industrial.
Heberto Alvarado
¿Estamos preparados en Venezuela para crear tecnologías de vanguardia?
Para Antonino Caralli,
decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Carabobo, las
respuestas a estas interrogantes son positivas.
Explica este magister en Ingeniería Biomédica y doctor en Ingeniería, que
el único impedimento que se tiene es que para poder consolidar las
creaciones hace falta generar una cultura de consumo de lo venezolano, es
decir, ver primero dentro del país a la hora de adquirir alguna innovación
o algo mejor, invertir en el país para que podamos crear tecnología.
Sus palabras se sustentan en los hechos, no en los libros: Caralli es
responsable de muchas creaciones, todas orientadas a la pertinencia
social. Destacan un marcapaso que reduce a menos de la cuarta parte el
precio de los importados; una máquina de diálisis portátil ideal para los
ambulatorios, así como estimuladores transcraneales para corregir parte
del descontrol nervioso que genera el mal de Parkinson.
Todos estos
prototipos han sido validados internacionalmente, ninguno se ha mejorado,
pues por uno u otro aspecto ha fallado la respuesta del financiamiento.
Lejos de estar frustrado, conserva miles de esperanzas en la Locti. "La
Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación, permite que se vea la
luz al final del túnel para los investigadores de este país. Sin embargo,
debe venir acompañada de un reglamento u otra ley que proteja el producto
intelectual de los venezolanos, pues estoy seguro que tendremos
financiamiento para potenciar la tecnología, pero, si no se acompaña con
una ley de protección al producto científico venezolano, no estaremos
haciendo nada".
Caralli recomendó que a través de los ministerios de Ciencia y Tecnología
y de Industrias Básicas y Ligeras se impulse un cambio cultural: "estamos
acostumbrados a consumir el producto extranjero; no se ve ni remotamente y
menos se exhorta la producción de Venezuela. Debemos desarraigar esta
actitud con una política agresiva del Gobierno en la cual difunda a través
de los medios lo que tenemos en el país".
"También debe dar incentivos a las empresas para que compren el producto
venezolano, podría ser un subsidio, esta es la única forma de introducir
una creación".
Para este investigador y creador, las empresas deben tener confianza en lo
que producimos en Venezuela. "En todas las universidades hemos concretado
grandes proyectos que han sido validados en el exterior. Resulta que en
nuestro país, donde nacimos y moriremos, tenemos que llevarlos durante
diez o quince años a diferentes entes para que nunca pase nada. Conozco
proyectos que aún son actuales y se realizaron hace 20 años.
Lamentablemente, uno va de ministerio en ministerio; se consigue apoyo,
pero se lo traga la burocracia".
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Investigación aplicada Para Caralli, es vital que el MCT cree mecanismos de validación de proyectos rápidos para agilizar el financiamiento. Este esfuerzo debe venir de la mano de una ley de protección y del estímulo al consumidor.
¿La participación de la empresa privada agilizará el proceso o también será absorbida por esa burocracia? La Locti obliga a la empresa privada a invertir; por lo tanto, ella buscará la manera de que se evidencie su inversión en algo que la beneficie.
¿Qué riesgo se corre que sólo se investigue lo que le interesa a una empresa? A través de los Fundacite, el ministerio debe ser visor para que desarrollen productos con alta pertinencia social y no sólo industrial.
Ese es el problema, pues esto no se define en la ley. Está muy claro que la industria debe apoyar la ciencia y la tecnología, pero se debe dejar claro qué se busca con la ley, que el producto tenga pertinencia social o industrial.
¿O ambas? Lo ideal sería que tengamos las dos. Aquí debemos tener claro que las universidades están muy orientadas a la pertinencia social, esa es la cultura que nos desarrollan desde que estamos estudiando. Pensamos en el ser humano, no estimamos convertirnos en multimillonarios o competir con Bill Gates.
Lo que queremos es que un producto nuestro, como la instalación de una planta de marcapasos pueda salvar diez mil vidas al año en el país. Cada equipo costaría Bs. 4 millones en lugar de Bs. 20 millones. ¿Te imaginas la cantidad de gente que podríamos salvar? ¿Qué pasaría si ese mecanismo no llega? Si eso no se resuelve, el científico perderá el interés de seguir investigando y se dedicará a ser un asesor de empresas privadas y pasaremos toda nuestra historia sin crecer como país tecnológico.
Tengo ejemplos en mis 25 años en la docencia, sabemos que nuestros estudiantes y profesionales dan el gran ejemplo cuando salen a trabajar o a formarse en el exterior.
¿Por qué si damos el ejemplo como gente preparada, no procuramos que se queden estos talentos en el país? Para que eso se consiga, se debe incentivar en sueldos y apoyo.
¿Qué ha pasado, la universidad no puede tener fuentes de ingresos propias? Sí se invierte, pero es muy poco, por eso estimo que esta ley marcará el inicio para poder decir en un año que determinada universidad hizo algo. Ahora no habrá excusas entre las universidades para el apoyo o no a determinados proyectos. Si no se financian, serán culpables las autoridades correspondientes. Con el dinero actual no se puede invertir en investigación, sobre todo en el diseño de prototipos. |