Motorola ofrece sistema de radio digital (II)
Aplicaciones de datos

Con el doble de capacidad que el sistema de radiocomunicaciones analógicas, esta propuesta de Motorola ofrece más seguridad contra la detección de las transmisiones y la incorporación de otras aplicaciones como SMS y localización a través de mapas, gracias a la funcionalidad de GPS incorporada en los radios.

Otro valor agregado de la plataforma MOTOTRBO, dice Rafael Fernández Feo, gerente de desarrollo de negocios de Motorola Venezuela para gobierno y empresas, está en las aplicaciones de datos: mensajeria de texto y los servicios de localización.

La mensajería de texto puede realizarse entre  los servicios de despacho y los radios, entre radios y dispositivos que manejan e-mail, o entre los clientes remotos de PC ligados a los radios y éstos últimos.

Fernandez Feo señala que se pueden reducir así los costos operativos con la consolidación de los dispositivos, ya que no se requieren pagers de dos vías u otros equipos adicionales para la mensajeria de texto. "Un usuario puede leer un mensaje de texto cuando el entorno es demasiado ruidoso y dificulta la conversación por radio".

El sistema se instala facilmente en un PC o dispositivo con Windows y del lado de los radios se pueden configurar los dispositivos receptores de e-mail.

Localización

Los servicios de localización que provee MOTOTRBO se deben al equipamiento de los radios con sistemas GPS que aprovechan la plataforma digital para ofrecer el despliegue de mapas en las estaciones de despacho, con una visualización de la ubicación de los radios.

Es posible, dice Fernández Feo, controlar si los radios se mantienen en un área pre-fijada, si los vehículos con radios portables cumplen una ruta ya establecida de antemano.

El software de visualización ofrece varias vistas del área geográfica de interés, con diferentes vistas de la misma.

Parte I. Motorola lanza MOTOTRBO

 



A prueba de agua

Como parte de la decoración de Le Club, lugar escogido para el lanzamiento de Mototrbo, se observaba una pecera cerca de la tarima.

La explicación de este curioso detalle la supimos después: se trataba de demostrar que los radios móviles eran no sólo a prueba de chubascones imprevistos sino capaces de soportar una inmersión total en el agua.

En la primera prueba, el radio sumergido por José Fernando Díaz no se comunicó estando dentro del agua, pero más por falta de cordinación entre los otros miembros locales y remotos del equipo que se montó para la demostración, que por falla del radio. Una vez escurrido y secado, seguia activo y funcionando.

En el segundo intento de derrotar a la casi inapelable Ley de Murphy, Díaz dejó caer un radio móvil encendido en la pecera, que bajó suavemente ante varios goldfish desconcertados, pero se dio cuenta que a 70 cm de profundidad no lo iba a poder recuperar sin mojarse su traje formal.

Una amable anfitriona de 1,82 m de altura se sacrificó: casi le llega el agua al hombro cuando sumergió su brazo para recuperar el radio, que continuaba encendido, sin notar el chapuzón.